
Si seguimos una dieta muy estricta y sobre todo si ayunamos, tarde o temprano sentimos la necesidad de comernos todo lo que tengamos delante. Es una sensación "humillante", pues somos conscientes en todo momento de lo que estamos haciendo, y lo peor de todo es que sabemos que está mal, pero somos incapaces de controlarnos y seguimos y seguimos comiendo.
Pero lo peor de todo viene después. Ese sentimiento de culpabilidad que nos invade y que hace que nos sintamos como auténtica basura es totalmente desmotivador para cualquiera.
AYUDAS:
- esos ataques de hambre no suelen durar más de 20 minutos, así que lo mejor es calmarse y pensar o distraernos con otra cosa.
- si lo anterior no funciona, sirve también comer chicle sin azúcar, o tomar un vaso de gaseosa ligth.
Recordemos que lo más importante es la fuerza de voluntad, y a seguir adelante que un tropezón no es caída. Luchemos por la perfección!

